Skip to content
Personalizar
Narrow screen resolution Wide screen resolution Auto adjust screen size Increase font size Decrease font size Default font size default color blue color green color
Estás aquí: Inicio arrow Salud arrow El estress y los niños
El estress y los niños PDF Imprimir E-Mail


ImageCuando tenía once años comencé a sufrir unos terribles dolores de cabeza, aún los recuerdo. Mis padres me llevaron de médico en médico, me hicieron todo tipo de pruebas: no encontraron nada. Llegaron a pensar que me quejaba por llamar la atención, cosas de niños, ya se le pasará.

Pero los dolores persistían, especialmente por las noches, mezclados con una especie de angustia vital que entonces me sentía incapaz de explicar y que ahora, con el paso del tiempo, asocio a los primeros problemas en casa y a la presión agobiante del colegio. Mi idea de la familia feliz empezó a derrumbarse, y la escuela dejó ser un sitio divertido para convertirse en una soga diaria. Muchos días me acostaba deseando no volver a abrir los ojos.

Las jaquecas. Las náuseas. La ansiedad. Todo aquello eran síntomas de lo que ahora llamarían estrés infantil. Al niño alegre y vital se le empezaba a caer la casa encima. El mundo le exigía demasiado. Le sobraban obligaciones y le faltaban válvulas de escape.

Y eso que la infancia era entonces un refugio idílico, nada que ver con lo de ahora... Me cuesta creer que haya padres que a los seis meses "estimulen" precozmente a sus hijos con vídeos titulados "Baby Shakespeare" o "Baby Einstein". O que al año y medio les sienten en su regazo a bucear en el Internet y a alucinar con MaMaMedia. O que a los dos años se feliciten por las buenas notas de los mocosos en "prelectura" y en "preescritura".

Esos padres están ahí, todos conocemos alguno, y lo peor es que resulta muy difícil reprocharles. Ellos quieren lo mejor para sus hijos y piensan que cuanto antes aprendan, mejor los resultados.

Luego, a los cinco años, habrá que ir pensado en complementar el horario escolar con inglés, música e informática por las tardes. Y los fines de semana, que no falte el fútbol, la natación, el tenis, las artes marciales o el ballet, por aquello de compensar el esfuerzo mental de lunes a viernes.



Poco importa que el niño se arrastre por los suelos cuando llega el domingo por la tarde, ni que el padre y la madre acaben doblegados en el sofá: esto no hay cuerpo que lo aguante.

Es el ritmo de vida que entre todos nos hemos marcado, y ante eso no hay nada que hacer (nos consolamos). La suerte está echada: o subimos al tren, o corremos el riesgo de que nuestros hijos se queden atrás, algo que nunca seremos capaces de perdonarnos.

Y luego está también la otra cara de la moneda, la que los propios padres tenemos que pagar por aventurarnos en la proeza de la prole. Los agobios económicos. Las incomprensiones en el trabajo. La falta de tiempo, maldito tiempo, para cubrir todos los frentes.



 


Dona comida gratis


Advertisement




Salud Sexual
 Plan Nacer
 PMI


Destacamos



Es importante responder de manera apropiada a las necesidades nocturnas del bebé. API está a favor de mantener a su bebé muy cerca de usted en un ambiente seguro para su sueño. En muchas culturas se considera normal y se espera que los padres duerman con sus hijos. Investigaciones recientes han demostrado que algunos beneficios de que los padres duerman con sus hijos incluyen una calidad de sueño mucho mejor para las madres y reducción del riesgo del Síndrome de Muerte Infantil Súbita en los bebés. Para compartir el sueño de forma segura es importante usar un colchón seguro y firme y que los padres no consuman drogas o alcohol o fumen cerca del bebé. Si unos de los padres no se siente cómodo con la idea de compartir la cama, recuerde que la clave es la proximidad y la capacidad de respuesta a las necesidades del bebé durante la noche.
 

Claves del día

años   bebé   bebés   como   con   cuando   del   durante   esta   esto   está   hijo   hijos   lactancia   las   leche   los   madre   materna   menos   muy   más   necesidades   niño   niños   nos   padres   para   pero   por   puede   pueden   que   ser   sin   sueño   sus   tiempo   tiene   todo   una